La parcelita


Soles de nieve,
senderos de nardos,
y árboles blancos le pinta
al dueño de la nada,
la parcelita.

Ajuar de otoño,
camisa de arena,
mantilla de agua bendita,
borda para su huésped,
la parcelita.

Cuando en su sombra vienen
los negros hombres
que no vieron la verdad,
 al vivo verde
sueltan su pena,
y aún dormidos, se van.

Sordos al trino
de un alma que baila
brillante entre los álamos,
sobre el jacarandá,
entre las hojas,
  
y a los insectos
dice, jubilosa y libre,
palabras antiguas de amor.

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