Simple




Que me ames. Que dancen en la glorieta de tus ojos los dones que de mí percibes. Que me mires en paz.  Que sea tu boca el valle del que manan delicadas y graciosas mañanas, cada vez que me llamas. Que haya en tu corazón un pozo de misericordia a donde pueda asistir, cada vez que necesite lavar mis actos perdidos. Que vengas hasta mi, sólo para abrazarme.
Que todo tu ser se alegre, cuando sienta que el aura de mi cuerpo se aproxima.  Que sea tu cara, la que dice que estás feliz. Que no consigas reprimir una sonrisa, cuando asome mi persona al secreto y callado escenario de tu mente.
Que quieras el bien para mí.
Pero no un bien parcial, mediocre, como el de las películas, que sólo puede ser visto por héroes (Que no son héroes, porque nunca tocaron el mal), y está lejos de ser alcanzado por cualquiera de nosotros... que sea un bien de verdad: entero y redondo, nacido sólo porque tú me amas y porque yo lo merezco.
Que hables de mí sin necesidad de atravesar por oscuros y dolidos pasajes. Que dejes de atender al tamiz de tus propios límites, esas veces en que intentas definirme. Que sean las letras con que me nombras, la diáfana terraza en que florece irremediable el cariño sincero que por mí describes.
Yo quiero que me ames sin dudas ni conflictos...no es tan complicado. Lo que te pido es un amor real... No como el de las películas, que viene con celos y rabias y  desconfianzas y temor...Como en el cine, no: Que sea simple.

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