Un beso pequeño



Quiero que me beses con un beso pequeño, de esos que viajan por el éter de las cosas hasta llegar a la memoria de cuando éramos agua. Un beso de viento, casi imperceptible, que vierta en su destino todos aquellos sonidos que guardaste;  y suelte sin remordimientos sobre mi puerto llano, el canto de gozo que en mi puerto se ha de quedar. Si lo comparamos con algo conocido, podría ser como una campanada que llama con el eco de su vibración tenaz, al fondo del pozo donde yacen mis verdades íntimas. Quiero que me beses de una manera suave y persistente que me ayude a despertar: despertar del miedo y de los juicios, despertar de las mentiras, despertar desde la tenue luz de cada mañana, con un beso franco que se abra paso delicadamente entre los canales atascados de mis sombríos prejuicios.
Si es por pedir, que sea entero y redondo como una manzana, o fresco y saludable como cualquier hortaliza. Que venga de compuertas abiertas al amor sin centro, sin llave ni cerrojo, sin dominio ni amargura, para que podamos nadar o naufragar si así lo queremos, en las aguas sin límite de la realidad que hemos elegido. Que nos ponga de pecho abierto a las nuevas cosas, que implique el compromiso sincero de volar, que abra como se abre una flor en el desierto la confianza, y nos sumerja en un manantial de apertura permanente.
Dame un beso tibio, sin mas. Que me recuerde quién soy, dejando a cara descubierta el amor que acuñaba desde niña, cuando no había orgullo ni reglamento, cuando mi ser no pertenecía a nadie, cuando todo era feliz y el tiempo transcurría limpio y blando, como una nube que lentamente se transforma.


Comentarios

Entradas populares

Declaración de amor

Hormiga

El susurro del ángel

Las hojas

Cuando moleste tu luz

La entrega

Cuando todo haya pasado