Ana


















Ana, los recuerdos      
se tiran  al vacío,          
cuelgan los higos oscuros  
temblando sobre las espinas.
Sobre el parral, la tarde te ha vencido, sonrosada de nubes
y vacía.

Rezan tus pesares
las loicas encantadas.
El ciruelo que guardase
lo más oscuro de tus ojos  
abraza a la que en aguas soñaste, quitándote la vida,
poco a poco.

Deja tus temores  
colgados en la rama
y arrópate en el perfume
violeta de los paraísos.
Dale tu peso a la que soñabas,
el agua de la muerte,
y el olvido.

Comentarios

  1. Pinta de verde sus ancias
    La Loica la acompaña casi todo el tiempo
    Se entretiene entre el humo del cigarro y
    Y las desordenadas palabras de un caprichoso libro
    Te recuerda a menudo acompañada de unas lagrimas de satisfaccion
    Su atardecer es tranquilo
    Su sueño de agua clara, recurrente y pasivo
    Sus recuerdos en el abismo, una buena compañia
    Hay mucho amor invasivo

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  2. que bonito.....gracias por continuarlo. Un abrazo

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