La frontera



¡Ay! ¡San Juan de la Frontera!
Duro callar constante.
Vuelo detenido.
Manojo de quejas
agitado en el viento
que no sonará como antes.

Líneas divisorias nuevas
han impuesto sus penas
sin idioma local,
y aquellos que vieran,
quedarán en la tierra
como una piedra, sin más.

¡Cómo llora la frontera
la pérdida constante!.
Vuela sobre el ocre
mar que lo envenena
el cóndor, añorando
su prístino imperio de aves

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