Tengo un corazón que me da la espalda



Tengo un corazón que me da la espalda. A todo ser que conoce, dedica una bella sonrisa.  Con afable complacencia, escucha con fervor y respeto incólume a quienes le exponen sus teorías y desagradables experiencias. A todos los que a él se acercan, les regala su valiosa atención. Por mucho que le cueste encontrarla, siempre tiene una palabra de consuelo para el sufrido, una mirada compasiva para el frustrado, una mano extendida para el inseguro, un espacio noble para la comunión.
A todos ama mi corazón, por todos se preocupa. A todos pone la otra mejilla,  menos a mí. Se enamora de mis enemigos. Me traiciona en mis verdaderos deseos y propósitos. Da a mis amigos más de lo que tenemos. Paga a mis acreedores más de lo acordado, incluso cuando una vez pagados, me exigen más. Da crédito a los burlones, poder a los fantasmas, y se pone como loco frente a los payasos de feria.
Las pocas veces que he intentado hacerle ver la verdad,  me mira por encima del hombro y me escupe. Su gesto de reprobación hacia mis reclamos me hace sentir más pequeña que los trozos de hojas muertas que rompen las suelas de mis viejos zapatos al pasar. Por no verlo enojado, siempre me termino callando. Tal vez así algún día, descubra que también soy digna de su selectivo beneplácito.

Sé que mi corazón no es malo. Está idóneamente adaptado y es socialmente correcto. Está tan enseñado a mostrar sus buenas intenciones, que se empeña en descubrir la belleza muchas veces, donde no hay más que basura y enfermedad. Él quiere hacer aparecer a los desaparecidos, conseguir que se rían los infelices,  ayudar a los más crueles y necesitados a descubrir que la bondad es una parte inherente a todos. Quiere ayudar a todos, menos a mí. Él está siempre dispuesto a demostrar que la vida es bella...No le importa si es en medio de un acto violento, una sucia estrategia política, o una injusticia más que evidente. Vive en la basura. Come basura. Se rodea de basura...pero no ve la basura.

Comentarios

  1. Muy bueno, no sé si es el corazón o la cabeza o ambos. También siento que, muchas veces, me dan, el uno o el otro o ambos, la espalda. Me gustó mucho, amiga, me sentí, me siento, muy identificada. Pero, aún así, aunque duela, aunque cueste, aunque haya que remontar la vida cada día, no pienso bajar los brazos, éso nunca. Abrazos inmensos y todo lo mejor, amiga, muy buen día, muy buena semana!!

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