El cactus



Solitario y generoso
cuerpo valeroso
que a la ausencia enfrenta
firme, cual hidalgo;
triunfo de rigores
que doblegan la muerte:
en el mapa de la vida
tu imagen se abrió paso.

Son tus púas
recios pasaportes
que llevan el rocío
preciso a tus entrañas:
Carne limpia del cielo
y de los montes
preserva rigurosa,
tu silueta áspera.

¡Ingenio de agua
izado en la pendiente!
Si no fuera porque tienes
hábiles espinas,
las bestias del campo,
brutas e inconscientes,
tu dulzura blanca

en la arena vaciarían!.

Autor: Marisa Cortés

(Imagen descargada de Google)

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